jueves, 18 de febrero de 2016

EL CADAVER DE HITLER

Intrigante ENIGMA: Un muerto odiado... Y su cadáver??




LA ÚLTIMA VOLUNTAD DE HITLER.
Antes de quitarse la vida en su bunker, Adolfo Hitler redactó su última voluntad en dos documentos, El primer extracto está sacado de su testamento político, en el que establece las modalidades de su sucesión: el segundo, de su testamento personal.

“Después de seis años de guerra (...), no puedo abandonar la ciudad que es la capital del Reich... Por lo tanto he decidido permanecer en Berlín y quitarme aquí la vida en el momento en que ya no pueda cumplir mis funciones como Führer y como Canciller...”

 “Ahora he decidido, antes de morir, tomar por esposa a la mujer que, después de tantos años de fiel amistad, ha entrado (...) en esta ciudad (...) para compartir mi suerte, según su propio deseo, ella va a morir conmigo como mi esposa (...) Yo y mi mujer hemos escogido la muerte para escapar a la vergüenza de ser depuestos o de la capitulación. Nuestro deseo es que seamos quemados en seguida en el lugar donde he realizado la mayor parte de mi trabajo cotidiano durante los doce años en que he estado al servicio de mi pueblo”.



RUMORES SOSPECHOSOS

En la confusión que siguió a la caída de la Cancillería el 2 de mayo, ni el cuerpo ni las cenizas de Hitler fueron encontrados, Algunos han tomado como pretexto la desaparición del cuerpo del Führer para poner en duda su muerte. Según ellos, habría podido escapar del bunker. De acuerdo a una de las hipótesis, habría sido llevado a bordo de un submarino alemán, el U-977, que recaló en el puerto de Mar del Plata, en Argentina, a fines de la guerra. Sin embargo, el comandante de este barco, H. Schaeffer, que se rindió junto con su tripulación, escribió un libro en el cual refuta formalmente esta teoría. Los historiadores de Hitler sostienen que el Führer escogió deliberadamente permanecer en Berlin y morir allí, entregando como prueba sus testamentos. Los testimonios concordantes de los que asistieron al fin de Hitler así como la minuciosa encuesta efectuada por Trevor-Roper atestiguan que el jefe del Tercer Reich murió realmente en su bunker y que su cuerpo fue quemado allí. Solamente algunos perversos y probablemente nostálgicos del régimen nazi han podido querer creer, y hacer creer, que quizás no estaba muerto.